Medeidades

Medeidades
Autor: Gonzalo Rueda

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Olga Domínguez (Barcelona, 1979) es licenciada en Filosofía y graduada en Trabajo Social. "Medeidades" es su primer libro, que agrupa poemas escritos mayoritariamente entre 2010-2012.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

PERDIDOS

Perdí papeles
y a las cartas,
mi honor, el hilo
de esta trama.
Perdí un barco,
las certezas
y al gigante
en su jardín.
Perdí el pulso
a tu insistencia,
las maletas,
dos peleas,
un regalo sin abrir.

He perdido
las razones,
una rima
y dos amores,
el camino,
la respuesta
a tu verdad.
Perdí el sueño,
los reproches,
una cuerda 
y mil pasiones,
nuestra isla,
mi obsesión.

Pierdo
y pierdo
la cabeza,
pronto el rastro
y la contienda,
las cenizas,
este eco
de aprendices
de lo eterno
que resisten
al olvido, 
besando  la cicatriz.

miércoles, 9 de agosto de 2017

RECREO

No es buen día
para compartir concretos.
Confórmate
con el pico de un abstracto
con la suma, ciega,
de palabras huecas,
rodeos, paleta
para un paisaje
adormecido.
La vida luce
y yo no espero
descifrarle los secretos.
Hoy no.

Pero es buen día
para observar
lamerse el gato.
Chutar guijarros,
desnudar las ramas
paseando por la orilla
de este río circular.
No me esperes levantado,
duerme y tira
tú los dados
hoy por mí.
Que no es día
para hablar
de martes ni debes,
ni lechales
que la prisa olvidará.

Hoy es día 
de recreo
en la belleza
de esta ruina, de este cielo
que no cuenta
la verdad.
En las canas
que se mojan 
sin tormento
en este día pasajero
tan glorioso
tan sin pena
tan fugaz.

viernes, 19 de mayo de 2017

LLUEVEN RANAS

Truco y trato
chocan dados
bajo manga
trama el mago
un romance
que desquicie
al ratón.
Qué se cuece
en la cocina,
si no hay huellas
date prisa
con tu mano
en conquistar
este lunar.
No matemos
a la araña
si total
llueven las ranas
tan felices
en tu cama
sin saber.
Sol de mayo
risa y dardos,
que nos corten
la cabeza
si pintado
hoy no reluce
un corazón
por estrenar.









miércoles, 15 de febrero de 2017

QUIERO SER

Ya no hay sitio,
no hay ya libro
que aguante el peso.
Urge a veces,
cuando prende
orfandad de luz.
Esa horquilla
de un minuto
que no alumbra,
ni  deslumbra
mi regazo. 

A quién mendigo
ahora yo
contradicciones.
Cuanto miedo
seremos capaces
de soportar.
Si fue posible
crecer
después de todo
Y no hay tiempo
no hay ya rezo
que sostenga
nuestras manos.

A quién me debo
si mi voz
solo desgana,
si el amor aprende
a destruirse
más veloz.
Una niña
y cien milagros
huyendo a prisa
calla y mira
hacia otro lado,
para y sigue
sin saber
retroceder.

Si no hay puente
no hay ya puerto
que nos guarde.
Si no hay prueba
que nos juzgue
la razón.
Ser por ser
quiero ser rayo,
calima,
el viento,
un precipicio,
y esta lanza
en tu costado.

martes, 8 de noviembre de 2016

Veinte inviernos

Adeptos,
tocados de invierno
volvemos a ser
esa pieza rota,
aquella tierra ignota
que atesora
una a una
nuestras huidas.
El deseo invierte
en incontables modos
de apagar la sed.
Cántame de nuevo
el himno dulce
del amor cobarde.
Y volvamos,
obedientes,
al ritual exhausto
de desaparecer.
Si en el fondo
nunca ha sido
desertar de un nosotros.
Si el mecanismo consiste
y persiste
en incontables modos
de escapar de aquí.
Veinte inviernos
expertos
en reincidir.
Adeptos
a rescatar
aquel beso
que hizo arder
por una noche
todos los cementerios.